2012 es un año en el que el mundo festeja el Bicentenario del nacimiento de uno de los más grandes escritores de todos los tiempos: Charles Dickens. Como los grandes, es amado por un público y criticado por otro. No hay medias tintas. O se ama o se rechaza. Pero aun cuando se opte por darle la espalda, esta decisión es más bien un efecto de lo que sus palabras han dejado en sus lectores. No se puede decidir darle la espalda a sus obras si no se han leído antes. Y esta decisión se toma cuando las reflexiones que Dickens hace a través de sus personajes e historias molestan, inquietan o cuestionan la ética de su lector.
Así es como Fernando Savater lo afirma en la columna "Despierta y Lee" publicada en el diario español El País del 13 de febrero del presente año, el carácter moral presente en las obras de Dickens resalta aspectos cuestionadores sobre la sociedad en la Inglaterra del siglo XIX. Ese carácter moral -que no moralista- resalta valores como la justicia, la compasión, la fe, la esperanza, el optimismo.
Etiquetado dentro de la corriente del Realismo Literario no puede concebirse su obra sin la precisión de sus descripciones sobre un mundo difícil, carente de equidad, en el cual la marginación de la alta sociedad sobre los pobres resaltaba en todo momento. El Realismo no admitía el sentimentalismo ni la subjetividad; sin embargo, Dickens desde sus textos sencillos, claros y concisos, nos lleva a una reflexión moral. ¿Por qué si pertenezco a una clase social repudiada por los demás, soy más generoso y piadoso que los que han sido favorecidos por la abundancia? En su momento, estos cuestionamientos molestaron a más de cuatro lectores, si recordamos que la alta sociedad de su tiempo tenía acceso a los libros, como objetos de lujo y de entretenimiento.
En el cuento "A Christmas Carol", traducido al español como "Un cuento de Navidad" del cual se han hecho cientos de versiones para chicos y grandes, plantea esencialmente al Sr. Ebenezer Scrooge, un anciano solitario, amargado y cruel con sus empleados. Explotador y avaro recibe la visita de 3 fantasmas, pasado, presente y futuro, que se topan con él la víspera de la Navidad para cuestionar su conducta y darle una posibilidad de transformarse de egoísta y despiadado, a generoso y humano. En "Oliver Twist" nos muestra a un huérfano humillado, explotado y utilizado por un hombre sin escrúpulos para obtener dinero. Cuestiona a la sociedad de su tiempo, y a la de nuestro tiempo también, sobre el trato a los niños, la indiferencia de una sociedad ocupada en la incipiente modernidad y en la superficialidad que no tiene tiempo para abrazar y compadecerse de los más pequeños y vulnerables. "Grandes Esperanzas" resalta el ideal de un joven por salir de la pobreza y alcanzar a aquello que parece ser "la buena vida". Sin haber salido de su entorno de miseria y humillación, el joven Phillip Pip no conocería nada más que escasez, carencia y tratos rudos. Cuando tiene la posibilidad de acceder a la casa de la excéntrica y adinerada Miss Havisham, comprende que el dinero ofrece una vida más ¿feliz? Cuando conoce a Stella y se enamora perdidamente, comprende que debe ser un "hombre de bien" para estar "a su altura". Sólo de esa forma ella dejaría de despreciarlo y de jugar con sus sentimientos. Sin embargo, haga lo que haga, tiene un límite para "subir" en esa escala social. Y aun cuando llegue a la cumbre, nada le garantizará la felicidad y el amor. Tampoco tiene posibilidades de regreso, pues su vida de pobreza ya no le gusta y también comienza a despreciar a los que siguen siendo como él era anteriormente. Y así, podemos encontrar esa voz de la conciencia con la que Charles Dickens critica y cuestiona a la sociedad del mundo, a través de la cual también nos deja un buen punto de referencia moral a las generaciones de lectores que lo seguimos.
Savater nos cuenta además en el artículo mencionado que Dickens, en su primera visita a los Estados Unidos, era admirado y aclamado hasta que en sus primeros discursos -como les suele pasar a los grandes escritores- se le ocurrió cuestionar las leyes de América sobre el Copyright, que permitían prácticamente plagiar íntegras las obras inglesas por autores americanos. Sobre todo, porque uno de los rasgos de la personalidad de Dickens era ser honrado. Pelear por los derechos humanos, los derechos a respetar la libre expresión y las libres ideas, el derecho a ganar el dinero de manera honrada, eran parte de su vida como hombre y como escritor. Él vivía de ser un escritor íntegro, así que sabía muy bien cuánto costaba publicar una obra y cuánto más costaba defenderla del plagio de otros pseudoescritores. Es su integridad la que lo ha hecho permanecer como uno de los escritores más estudiados durante dos siglos.
Este año es excelente para retomar la lectura de este autor, que más allá de sus aportaciones literarias, nos deja una conciencia moral. Encontraremos que los temas que ya le preocupaban al final del siglo XIX siguen más vigentes que nunca en nuestra época. No nos extrañe que esté de moda y que se le hagan homenajes por parte del Príncipe Carlos en Inglaterra, que sea nuevamente analizado por escritores y filósofos actuales y que incluso, vuelvan a filmarse películas como nuevas versiones de sus obras más conocidas. 2012, definitivamente, el año de Charles Dickens.
Páginas
¡Nos gusta leer!
Esta es nuestra Pasión por la Lectura. Aquí compartimos nuestras aportaciones al Programa Pasión por la Lectura, eventos, comentarios, reseñas y recomendaciones de libros. ¡Únete y disfruta la lectura! ***Nuevas recomendaciones de profesores y alumnos*** El blog se está actualizando constantemente para que las veas.
miércoles, 15 de febrero de 2012
viernes, 2 de diciembre de 2011
La transformación de un lector. Entrevista a Kevin Fernández
Nombre: Kevin Fernández
¿Así que te has formado un hábito lector? Sí, pues sí, eso creo. Pues me alegro mucho, de verdad.
Edad: 15 años
Estudia: Bachillerato Multicultural
Al iniciar el curso de Lengua Española I se acercó a mí un alumno, un poco inquieto, preocupado, tal vez, y me dijo: "¿Es verdad que en esta clase vamos a leer mucho?". Yo le contesté: "Más o menos, tan sólo lo que nos marca el programa, ¿por qué?", pregunté intrigada. Y el alumno exclamó: "¡Porque a mí no me gusta leer!" Realmente me angustié. ¿Cómo decirle que seguramente leeríamos más de un libro? Inocentemente, le pregunté: "¿Y por qué no te gusta leer?" Entonces, me respondió: "No lo sé". Salió del aula cabizbajo, y yo lo miré alejarse.
Transcurrió el semestre y de ese chico preocupado no quedó huella. Se fue transformando, poco a poco, en un lector asiduo. Sí, leíste bien, lector asiduo. A tal punto, que al terminar el semestre era el alumno que más había leído por gusto y por su cuenta, inclusive, recomendaba libros a su compañeros.
Transcurrió el semestre y de ese chico preocupado no quedó huella. Se fue transformando, poco a poco, en un lector asiduo. Sí, leíste bien, lector asiduo. A tal punto, que al terminar el semestre era el alumno que más había leído por gusto y por su cuenta, inclusive, recomendaba libros a su compañeros.
Honestamente, no fue mi clase ni yo, porque cumplimos el programa y tan sólo observé su proceso. Eso sí, lo escuchaba cada vez que me compartía su reto personal: enfrentarse a un texto de la clase o de su clase de alemán. ¿Qué le pasó? ¿Qué ocurrió para que se transformara en un semestre de un estudiante al que "no le gustaba leer" a un lector activo y entusiasta? ¿Acaso comió un alimento especial? ¿Su mamá le dio a tomar ciertas vitaminas diarias?
No había otra forma de averiguarlo, así que al término del semestre, le solicité una entrevista para publicarla en este blog ya que su caso, me parece que es muy similar al de muchos estudiantes que "creen que no les gusta leer", pero cuando están cerca de un texto que los atrapa, se transformarán en lectores aventureros. He aquí, la entrevista que me concedió Kevin.
Hola Kevin, gracias por dejarme entrevistarte. Dime, ¿por qué expresaste que no te gustaba leer?
Sentí que íbamos a leer mucho en la clase y yo no soy de leer.
¿Y por qué crees que no eras de leer?
Porque nunca lo había intentado
En tu último año de secundaria ¿que leíste?
Un viejo que leía novelas de amor, era una lectura obligada en la clase, y me gustó y ya. Pero fue lo único que me gustó. Todo lo demás que me dejaban leer no me gustaba.
¿Qué pasó en este semestre que te hizo cambiar de opinión sobre la lectura?
Empecé a leer el de Momo de Michael Ende por recomendación de mi maestra de alemán, Flurina. Me gustó, le seguí con Historia Sin fin, del que Usted me dijo que era del mismo autor y que me iba a gustar también. Así fue. Regresé con mi maestra de alemán, le pedí que me recomendara otro libro y leí Los Juegos del hambre y me piqué y ya voy en el otro: En Llamas de Suzanne Collins. Y quiero leer más libros de aventuras o ciencia ficción, de los que ahora usted me ha recomendado. Ya sé que en las vacaciones voy a leer a Julio Verne, ya ví que en casa de mi abuelita hay uno o dos libros de él. Los voy a leer.
¿Y qué te parecen ahora las lecturas “obligadas” de la clase, después de descubrirte como lector?
Ya no me parecen tan pesadas, se me hacen más fáciles, ya no se volvió una obligación, más bien, ya le agarro el gusto.
¿Qué consejo le das a tus compañeros de generación o de Preparatoria en general, que se encuentran en una situación en la que creen que la lectura no es para ellos? Que busquen algún género que les guste y de ahí todo se da solo. Yo les recomendaría a mis compañeros de generación: Los Juegos del Hambre, porque está emocionante, te picas en la lectura, tiene un lenguaje sencillo, pero la trama es excitante.
Muchas gracias, Kevin por esta entrevista, ya la verás publicada en el blog de nuestra comunidad de lectores. Gracias a Usted, maestra.
Y así fue como descubrí lo que había pasado con mi alumno. No cabe duda, "Leer te transforma".
Y así fue como descubrí lo que había pasado con mi alumno. No cabe duda, "Leer te transforma".
Es como cuando te lanzas al mar por primera vez. Sientes la fuerza de la gravedad totalmente diferente, el contacto con el agua afecta tu piel, tu cuerpo, tu torrente sanguíneo, tus oidos y tus ojos. Ya nada es igual después de haberte lanzado al mar por primera vez. Y el mar, tampoco es el mismo. Constantemente te llamará para que nades, de cuando en cuando. El agua ha formado parte de tu organismo. Las moléculas de tu cuerpo han alterado, en cierta forma al mar. Ahora son inseparables. Lo mismo sucede con la lectura. Atrévete a lograr una transformación, seguramente, llegarás muy lejos y descubrirás tu verdadero ser interior.
Si tienes una historia de transformación similar, contáctame. Con mucho gusto te entrevistaré para dejar aquí constancia de tu experiencia. Sigo en busca de más transformaciones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


